Lisboa en 24 horas

Recientemente tuve la oportunidad de visitar por segunda vez la ciudad lusa de Lisboa. Habiendo pasado unos días desde mi regreso a tierras españolas, puedo afirmar que esta breve pero intensa estancia en la ciudad dejó una intensa huella en mi memoria.  Y es que cuando uno se sienta a tomar algo en la Praça do Comércio, mientras el sol del ocaso baña las aguas del Tajo, entiende la fascinación de los antiguos por esta urbe llena de carisma.

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En ruinas I

A lo largo de los últimos meses me he ido haciendo con una enorme colección de fotografías que ilustra lugares abandonados. Es curioso el dramatismo que estos lugares pueden llegar a ofrecer, sin necesidad de esconder alguna macabra historia entre sus muros. De hecho, cuanto menos se sepa, más se inventa, y jugando a inventar uno se puede dar de bruces con la musa de la inspiración.

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Aprendiendo a dibujar con Andrew Loomis

 

El hecho de dibujar rostros humanos siempre se me ha antojado difícil, hasta que el estadounidense Andrew Loomis me ha demostrado lo contrario. ¿Quién me iba a decir que algo de base practica como es el dibujo iba a requerir tanto del apoyo del estudio y la lectura?

El ejemplar con el que me hallo trabajando, hace un hincapié especial en rostros y manos, aunque estoy segura de que podéis encontrar  otros muchos para el resto del cuerpo.

Nunca he sido una gran fanática de la descomposición en figuras geométricas a la hora de dibujar. Quizás gran parte de esta repulsión se deba a esos libros que de pequeños nos regalaban, en los que nos prometían dibujar un autentico coche de carreras partiendo de un simple rectángulo. Rara era la vez que las cosas salían bien, y cuando era así, siempre restaba una ligera impresión de que aquello no era más que una burda copia.

Sin embargo, conforme he ido profundizando en este libro, he ido recapacitando, hasta el punto en el que, a día de hoy, me es imposible ver una rostro sin visualizar los meridianos imaginarios que lo dividen.

En esta obra, también os encontrareis con el principio básico de que “es imposible dibujar algo sin conocerlo a fondo”, es por eso que el autor dedica muchas páginas a explicar conceptos de la anatomía humana. Gracias a un mayor conocimiento de músculos, articulaciones y huesos, podremos dotar de una mayor veracidad y movimiento a  nuestros retratos.

Podría dedicar muchas lineas a resumir parte de los primeros capítulos del libro, sin embargo considero que es mucho más rentable que vosotros mismos le echéis un vistazo. Aunque al principio pueda parecer algo tedioso e inútil, no tardaréis en daros cuenta de lo práctico que es.

 

 


 

Aquí podéis descargaros el PDF con el libro :

 ANDREW LOOMIS – Head and hands

 

 

 

 

Punto y seguido

Haces un punto, una marca diminuta, una imperfecta mancha de tinta que vista desde la lejanía adquiere una forma circular. Luego haces otros tantos miles de esos. Enhorabuena, eres un artista del puntillismo (y posiblemente la persona con más paciencia de este mundo).

No sabría decir las horas que me llevó la realización de esta ilustración. En estos casos prefiero fragmentar el tiempo en pequeñas dosis y trabajar un poco cada día, así evito caer en el automatismo y con ello, meter la pata.

Para el correcto desarrollo de la figura del árbol dediqué unos  minutos a observar los arboles que están plantados frente a mi ventana, lo que vendría a ser un estudio exprés de la anatomía del árbol. Esto último os aconsejo aplicarlo en cualquier tipo de retrato o representación, ya sea de un ser vivo o de un objeto inanimado. Conocer en profundidad la estructura de aquello que dibujamos, nos permite acercarnos mucho más a la realidad.

Por último, el material utilizado, que en este caso no pudo ser más simple. Un bolígrafo de tinta fluida de un diámetro de 0.5 mm, otro de tinta compacta de un grosor muy similar y por último un folio estándar A4.

 

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Por último, y si os sentís interesados por esta corriente artística, os dejo  un enlace a la página de Chuck Close, uno de los grandes artistas del siglo XX en lo referente a esta técnica. Realmente merece la pena echar un vistazo a su galería.

Chuck Close

 

Lee esto e inspírate

 

El tiempo es un bien preciado, no siempre dispongo de él en la cantidad  que me gustaría, pero también os digo, que cuanto más  tengo, menos lo aprovecho. Me extrañaría  demasiado saber que este problema sólo me acontece a mí; que las ideas llegan en el momento más inesperado (y por que no, en el más inadecuado), es algo que todo artista conoce. Todos hemos oído hablar de la mítica cita de Picasso  que dice algo similar a “La inspiración tiene que encontrarte trabajando”. A Picasso me gustaría decirle que dicha frase tiene mucho de verdad, pero que de complicado también tiene otro poco.

Sin embargo, tarde o temprano más tarde aún, a todos nos llega el estro. El problema se plantea cuando hay fechas que te condicionan, o bien llevas demasiado  tiempo sin haber recibido el divino toque de las musas… En estos casos, la única opción viable, es practicarle una cesárea a nuestra cabeza  para lograr sacar de todo ello algo en claro.

En mi caso, el cirujano encargado de llevar a cabo esta operación tiene nombre y apellido; Brian Eno.

Todo el mundo tiene algún grupo, autor o estilo predilectos, y en mi caso, Brian Eno no es ninguno de estos tres, sin embargo, nunca nada ni nadie ha conseguido inspirarme de la misma forma de la que lo hace él con su música. La atmósfera acústica que este hombre es capaz a crear con un “simple” sintetizador, es más que una pieza de arte, una experiencia.

Por si no sabéis  de lo que hablo, aquí os dejo una de mis piezas favoritas para que lo comprobéis por vosotros mismos.

 Brian Eno – An Ending (Ascent)

Prosiguiendo con el tema de la inspiración, me gustaría recomendaros que al igual que he hecho yo con Eno, tratéis de hallar una banda sonora para vuestros momentos más creativos. Obviamente no consiste en buscar un solo autor o grupo que os inspire, sino que se trata de encontrar en la música un impulso para ayudaros a producir. En lo referente a esto siempre lo he tenido muy claro; las diferentes disciplinas artísticas deben buscar apoyo unas en otras, del mismo modo que yo me inspiro con la música de Brian Eno, cualquier músico puede inspirarse con un cuadro de Vincent Van Gogh.

Por último, os sugiero no privaros de observar el trabajo de otras personas cuando andéis faltos de iluminación. Mucha gente considera que esto último es algo similar a copiar; desde mi punto de vista todo es una copia (aunque subconsciente) de algo anteriormente creado, algo que de por sí es otra copia, así que no hay de que preocuparse.